es el colmo
mayo 4, 2007
Como he sostenido desde el inicio de este blog, los asesinos, los enfermos mentales que desean herir a la humanidad están al lado de nosotros. Lo que más me preocupa es que seamos tan negligentes como sociedad frente a los hechos relativos a este tipo de acontecimientos.
Esta mañana me encontré en la versión en línea de EL TIEMPO un titular en la sección de Justicia que decía: “Paramilitar que reveló cómo fue entrenado para descuartizar podría quedar pronto en libertad”
El artículo en cuestión empieza: “Aunque para el Inpec es improbable que eso ocurra, la Fiscalía asegura que por la valiosa colaboración que le ha dado a la justicia, podría acogerse a los beneficios de la ley de Justicia y Paz.
“Ya hay un concepto positivo de su efectiva colaboración con la justicia”, le dijo ayer a EL TIEMPO una alta fuente de ese organismo.
“Nos ha colaborado mucho en el hallazgo de fosas a las que nunca hubiéramos tenido acceso”, puntualizó el funcionario.”
¿Cree usted que eso pueda ser posible, maldita sea? ¿Qué vivamos en un país de tan soberana y democrática estupidez que por medio de una ley permita que los asesinos de miles de personas salgan en libertad porque han demostrado ser buenos niños, porque delataron a sus compañerito de matanza?
Lo que yo pienso es que obviamente la sartén está volteada para un lado específico de la estufa y creo que ya sabemos quienes tienen el mango y no se van a quemar.
Pero lo que no entiendo es por qué carajos los demás permitimos que eso suceda. Alguien dijo una vez que “La única condición para que el mal triunfe es que la gente buena no haga nada” y creo que eso es lo que definitivamente nos tiene como estamos.
Esta gente de las matanzas es simplemente malvada, perversa y mucha gente todavía romantiza su lucha y los apoya en aras de una supuesta defensa frente a otros grupos armados. Yo considero que el problema es de ignorancia y además de estupidez. Es estúpido estar tan ciegos cuando las pruebas de la atrocidad saltan a la vista.
Ese es el macrofenómeno. Pero en la vida cotidiana, al lado de nuestras casa ocurren también millones de atrocidades. La mente de nuestro pueblo está enferma: un muchachito de 15 años mata al director de su escuela, un policía viola a una niña de brazos, una universitaria recibe caratas amenazantes de alguien que no conoce y aparece meses después abandonada a las afueras de la ciudad. Y así y todo, ayer cuando miraba el periódico había gente que estaba en contra de publicar las fotos de los violadores en Bogotá…. sí claro, que es propagar una cadena de odios… puede ser, ¿pero cómo carajos se le ocurre a una antropóloga decir que la medida le niega la oportunidad a estos sujetos de enmendarse, cambiar para poderse reintegrar a la vida civil? ¿es que acaso un tipo que viola a una bebé de cuatro meses de nacida merece una segunda oportunidad? ¿un paramilitar que descuartizó a 150 personas y cuenta con sevicia la forma en que les sacaba las entrañas debe reintegrarse a vivir en comunidad? ¿ una persona que ni siquiera tiene móviles políticos reales para matar sino solamente se mueve gracias a la extrema corrupción que le permite disfrutar ver correr la sangre ajena y los cuerpos de otras personas merece siquiera vivir?
Y mientras nos sigamos haciendo los de la vista gorda y pensemos que vivimos en un mar de tranquilidad y sigamos siendo tan confiados la situación no tiene como mejorar porque quienes tienen el poder juegan con nosotros y nos manipulan como parte de su plan de sumirnos en la ignorancia y vendernos al mejor postor.